sábado, 28 de febrero de 2026

La imperfección perfecta.


    Desde hace un par de años, he tratado de ser constante con correr diariamente, la aplicación del smartphone me ayuda con este objetivo; en ocasiones el reto es por distancia, otras por kilocalorías, algunas mas por completar X cantidad de días al mes, etc., supongo que varia para que no te canse la rutina.

    Hace un par de meses -y gracias a que me estaba sintiendo muy bien- decidí ser constante a pesar de que el reto del mes ya había sido cubierto; cuando termina Diciembre -y pasados ya días de Enero- me llega una notificación con una "medalla virtual", la cual me mencionaba que había tenido un "mes perfecto"; obvio ello te motiva, pues hasta el diseño -que es igual al del mes- cambia a dorado.

    Así es que me propuse seguir con este ritmo el tiempo que fuera necesario; pasa el mes de Enero y recibo otros 2 premios, el del mes y el del mes perfecto. Llega Febrero y la cosa se pone sería... eran casi 5 kilómetros de harina (mínimo) y tenían que ser cubiertos en 14 días, así es que me puse bravo y lo cumplí en tiempo y en forma... hasta que llegó el día 19; ese día la verdad que me distraje un poco, entre pendientes, vueltas y demás, perdí de vista el reto del día y hasta la lectura diaria (mínimo 10 minutos) y me di cuenta hasta la mañana siguiente cuando me levanto del sobresalto. 

    Viniendo de una generación en la cual te inculcan que solo se valora el acierto y se desprecia el error, pues -obviamente- me sentí muy mal; por un lado me decía a mi mismo que no me lo tomara tan a pecho pues fue solo un día y que ya había cubierto lo mas complicado que fueron los 14 días y 5 kilómetros diarios, pero por otro lado esa voz incesante que te dice "la regaste y no hay manera de regresar".

    Han pasado ya algunos años y he comprendido que se aprende mas del error que del acierto y que ello es mucho mas rico en muchos aspectos, pero como ya lo dije, vengo de unos principios que dicen lo contrario. Hace días que rompí mi mes perfecto y apenas siento que me estoy reponiendo porque en mi mente no solo mi distracción trajo una consecuencia, sino que arruina la perfección de todo el esfuerzo acumulado.

    Dicen que la constancia le gana al talento, el problema es que no siempre tenemos el coraje de reconocer la diferencia entre la pausa y la falta de constancia, entre la fortuna del error y el espejismo del acierto. Somos seres imperfectos en un mundo caótico, pero que ese caos justamente brinda su belleza.

    No seas tan severo contigo mismo... 


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