Es común que siempre se me ocurren temas para compartir cuando no tengo chance de hacerlo; no tengo lápiz y papel a mano, el tiempo para tomar el cel y anotar la idea o de plano una lap para empezar a escribir. Ya cuando tengo las herramientas a mano me digo "qué es lo que iba a escribir?" y se me pasa.
Hace poco escuchaba sobre la simple idea de que el cerebro no estaba hecha para retener ideas, sino para solamente crearlas, es por ello que te recomiendan que siempre las anotes; siempre me había reconocido como una persona que tiene buena memoria, pero ahora entiendo que mi forma de procesar los recuerdos esta mas asociada a las sensaciones que tuve en ese momento que en sí por tener una memoria "a detalle".
No creo que lo que me pase sea una "parálisis de la hoja en blanco", simplemente que -lamentablemente- tengo muchas cosas en las qué pensar día a día y continuamente me siento presionado por tener el -falso- control de las cosas y de acomodarlas en tiempo y en forma. Tampoco creo que sea el "bloqueo del escritor" porque -como ya lo he dicho antes- no me siento uno. Sé que así como los alcohólicos son considerados así, desde que toman su primero copa yo también "debería de creérmela" para ocupar el espacio entre uno de ellos.
La verdad es que el tema es muy ambiguo y podemos ponerlo en muchas perspectivas; así como consideró que podría faltarle al respeto a alguien que tiene toda una trayectoria escribiendo en diferentes medios y con un basto arsenal de herramientas y cursos de escritura, también podría darle espacio a alguien que por escribir un post en Facebook ya reclame su silla en esta inmensa mesa de gigantes.
Supongo que la "parálisis por análisis" es un problema que todo mundo puede llegar a tener en cierto momento y que te puede llevar al "síndrome del impostor" por la forma en que llegamos a cuestionarios a nosotros mismos en nuestra cabeza, pero a la larga, también me he dado cuenta de que la única forma de resolver todos estos problemas es simplemente pasar a la acción -como lo dice Sofia Contreras- y dejar que las cosas vayan fluyendo. Que si bien es cierto, no todo merece ser publicado, toda idea -por simple que sea- también mereces salir de nuestra mente y sistema.
Creo que a pesar de que siempre había utilizado la escritura como herramienta para sacar mis ideas y sentir, en ocasiones me llegaba a detener la forma en la que quería hacerlo. Cada hoja merecía mi respeto y pensaba que tenía que rumiar la idea antes de plasmarla en papel; que no era necesario arruinar la perfección de la hoja en blanco hasta que la idea estuviera consumada en mi cabeza, para ser simple y claro, pero ahora veo que la "perfección" -si es que la podemos concebir- tiene que pasar por muchas hojas con borrones, por hojas arrancadas de la libreta y por cestos llenos de hojas echas bolas.
La escritura nos merece respeto, pero también nuestra compasión; porque cada hoja merece ser llenada, ya sea con el trazo de un niño y crayolas de color, o por la tinta mas cara con toda nuestra humilde expresión...







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