martes, 19 de febrero de 2019

A la sombra del Padre...



A la sombra del padre…

Aquel hombre de campo, se pasaba impaciente de un lado al otro de la habitación; esperaba noticias de la partera que había llegado 2 horas antes ese día, traía entre manos algunos juguetes que desde hace ya semanas había comprado en su típica vuelta semanal al mercado mas cercano; era una pequeña bolsa de tela con algunas canicas, un trompo de mezquite y una resortera que él mismo había elaborado con la navaja que siempre cargaba en el bolso. Obviamente, él esperaba un varón.

Fiel a los usos y costumbres de la familia y de la comunidad, el primer hijo tenía que ser varón; había imaginado ya pasado el tiempo, él pequeño lo acompañaría en las labores del campo, pasearían de vez en cuando a caballo por los alrededores, incluso como se sentiría orgulloso al saber de sus travesuras en aquel pueblo. Él era toda ilusión.

Para algunas personas el entender o sobrellevar las extrañas lecciones que te puede dar la vida es mas complicado que para otras y esta no era la excepción…

El hombre extiende una gran sonrisa cuando ve salir de la habitación a aquella asistente de la vida en aquel pueblo. Ella al saber de la idea en general de los hombres en la localidad, solo alcanza a esbozar una sonrisa a medias y dice entre dientes “ambas están bien”. Aquel hombre no entendió la expresión en un primer instante y a grandes zancadas entra en la habitación, para descubrir a su esposa con su frente llena de sudor, sus ojos aún entre sollozos y un pequeño bulto entre sus brazos.

Al acercarse ante ella pudo sentir esa punzada en el pecho que te dice que algo no esta bien, que algo no salió de acuerdo al plan original.

  • Mi amor -dijo ella-, te presento a Alejandra, tu hija…

El hombre incrédulo, poco a poco se acerca hacia ellas, solo por la curiosidad de que eso fuera cierto y constatarlo por él mismo.

  • Es una broma ? -pregunta.
  • No - responde ella.

Aquel hombre siente como toda la emoción que antes sentía, ahora es ocupada por un gran peso sobre sus hombros; no entiende muy bien todo lo que le estaba pasando en tan solo un par de segundos, de pasar de la euforia a la desolación que siente ahora mismo.

  • No dirás nada? -le pregunta.

Él se inclina hacia ambas, toca la cabeza de la pequeña, besa la frente de su mujer y deja sobre la pequeña mesa a lado de la cama, aquellos juguetes que eran para su ilusión acabada de perder, camina hacia la puerta, toma un machete recargado sobre la silla, recoge un morral colgado de un pequeño clavo sobre la pared y solo alcanza a decir “tengo mucho que hacer” mientras cruza la puerta.

La mujer derrama un par de lagrimas, al entender la decepción de su marido, quizá no la comparte, pero saber del pesar de él pues la había visto y sabido de familiares y conocidos de la localidad. 

Hay ciertas cosas que no necesitan ser platicadas o darles tantas vueltas. Aquel hombre se hizo a la idea sobre su hija, no se volvió a hablar sobre el tema de tener mas familia, pues el hombre entraba en pánico con la simple idea de volver a tener otra hija, era un riesgo que no quería correr. Ella tampoco presiono las cosas, pretendía entender el sentir de su marido pues en algunas platicas había escuchado de la burla que él recibía de los amigos y de lo que comentaban a sus espaldas la mujeres del lugar. No pudo ofrecer otra cosa más que acompañarlo en silencio.

Al poco tiempo notó algunas cosas extrañas en su marido, si bien es cierto que el día laboral comienza casi de madrugada en el campo, él sale un poco antes y por las tardes regresa un poco más tarde de lo habitual. Ella, pregunta como no queriendo sobre la situación a lo que él simplemente respondió “me ocupo, deberías hacer lo mismo”.

Así pasaron días, semanas, meses y años; la pequeña poco a poco comenzó a crecer y la relación entre ambos, padre e hija, no fue excepcional; de vez en cuando al caminar por la plaza, él la tomaba de la mano y se ponía un poco reacio siempre que le daba los brazos como señal de que quería que la cargara o cuando la llegaba a poner sobre sus hombros; la mujer siempre esbozaba una pequeña sonrisa al pensar que su hija, sin querer y sin saber, estaba de poco a poco hablandando el corazón maltratado de su padre. Las sonrisas desaparecían al llega a casa. Mal entraban por la puerta, él salía por la misma. Ella pregunta…

  • A dónde vas?

Él contesta

  • Me ocupo, deberías de hacer lo mismo.

Ella entra en cólera con la respuesta, pero trata de tranquilizarse y entenderlo mientras piensa “no debo de presionarlo, aún lo esta procesando”, entiende que es complicado arrancar de raíz ciertas como de la mente como una mala hierva, que el corazón de un hombre no es como el de la mujer y que ella es quien debe de ser la fuerte para los tres.

Transcurrieron así los días, los silencios dicen mucho y para aquella mujer el desapego que sintió de su marido le fue creando fantasmas, fantasmas que comen el corazón de las personas. La comprensión que hasta hace poco le había ayudado a soportar todos esos complicados años, ahora daba paso a la incertidumbre. 

“Por qué sale tan temprano y regresa tan tarde, por qué siempre dice que esta ocupado, habrá alguien mas?”

Aquella tarde ella espera sentada a la mesa de su humilde comedor, toma entre sus manos una taza de peltre que contenía algo de café que sinceramente no le sabe a nada, ha pasado toda la tarde tratando de controlar sus celos y la furia que le provocan.

Al fin y después de minutos que parecieron horas, aquel hombre aparece por la puerta, deja un pequeño morral en el clavo de siempre, deja recargado su machete y pala y se quita el pañuelo que cubría su cuello; saluda con un pequeño ademan y camina para tomar un vaso con agua del cantaron que estaba sobre la mesa.

  • Cómo te fue?
  • Muy bien -contesta él
  • De dónde vienes?
  • Del viejo camino
  • Hoy por la tarde me encontré a tu compadre camino a los campos, me dijo que tuvieron un problema con la bomba y que habían decidido entre todos dar tiempo para que el técnico la arreglara. Dónde estabas?
  • Ocupándome mujer, deberías hacer lo mismo.

Ella por fin rompe en llanto y le cuestiona alterada.

  • Sé que no te di un hijo como hubieras querido y que tienes miedo de que tengamos otra niña, pero ella te adora, es buena niña, va bien en la escuela y siempre que puede me ayuda en la casa. He tratado de comprender tus emociones todo este tiempo, sé que no te ha sido fácil, pero creo que no merezco esto, por favor, no mas silencios, me estas engañando?

Le desconcertó un poco el rostro del hombre ante la pregunta, no sabe bien a bien cómo interpretarla. Al parecer él se ve un poco sorprendido a lo que ella deduce que se siente descubierto y acorralado. Él camina hacia la puerta a lo que ella le dice.

  • No, no me dirás que tendrás cosas que hacer para salir por esa puerta.

Él toma el morral y lo acerca a la mesa, de él saca un par de limones y una naranja y le dice…

  • La naranja es dulce, pero al limón le faltó agua.

Ella no entiende la relación con la pregunta y ahora es ella quien no entiende nada.

  • Es tarde y estoy cansado, mañana por la mañana hablamos.

Ella piensa que es una forma sutil de darle largas al asunto pero no dice más al estar procesando todo lo que pasaba por su mente, las reacciones de ambos e imaginar el más cruel de los desenlaces… él la estaba engañando.

Así es que se queda sentada ante aquella mesa hasta largas horas de la noche, hasta que el miedo y coraje dan paso al sueño provocado por el cúmulo de emociones de ese día. Va hacia su cama y tiene un último ataque de ira al verlo a él dormido tan tranquilo, como si nada hubiera pasado, pero piensa “mañana hablamos…”.

Al día siguiente ella se levanta algo asustada, pues producto de su desvelo se había quedado dormida y había que llevar a la niña a la escuela; se apresura al vestirse mientras piensa que aquel hombre no le había llamado, quizá había salido muy temprano para poder evitarla y darle largas; cuál fue su sorpresa que la niña ya se encontraba desayunando algo que el padre le había preparado… “jugo de naranja y huevos revueltos” dice el hombre, “perdón, pero ésta no es mi cancha”.

Le ofrece plato y vaso mientras acomoda la silla para que ella se siente.

  • Solo date prisa que llegaremos tarde a la escuela.

Ella no sabe que decir pues hasta ese día, él nunca había preparado el desayuno y llevado a la niña a la escuela.

  • Te vi muy cansada, así es que decidí que descansaras un poco mas; toma tu jugo, como te dije ayer, están muy dulces las naranjas.

Aún desconcertada por todo lo que pasaba piensa “se sentirá culpable?”, mientras toma un sorbo al vaso con el jugo, “quizá me quiere distraer… pero tiene razón, la naranja es muy dulce”.

Salen de casa con niña en mano, esta vez el padre no lleva ni morral, ni herramienta, solo una pequeña mochila al hombro que le pertenece a su hija. Por el camino saluda amable a quien se va topando, ríe cuando le dicen alguna broma por lo inusual de la escena; hoy parece que nada le molesta.

Al llegar a la puerta de la escuela, él se pone de rodillas, le da un beso a su hija y le dice “te amo, quizá nunca te lo digo, pero eres la razón de mis esfuerzos”, luego la abraza. 

Al salir de la escuela se topa con Don Tomas, el conserje del lugar, ambos se saludan amablemente y quedan en verse la próxima semana como de costumbre. Ella sigue pensando que si por la noche quizá le habían cambiado al marido y le agrega un pensamiento mas “desde cuándo conoce a Don Tomas? si yo apenas lo saludo”.

Él la toma de la mano mientras le dice “vamos a platicar”, ella siente que el corazón le deja  de latir por unos segundo y piensa que quizá es el principio del fin.

  • Tomamos el camino viejo?

Ella asiente, pero se le hace que últimamente sale mucho al tema aquel rumbo; emprenden el camino.

  • Sabes, debo de decir que desde que nació la niña, cambiaron muchos de mis planes, seré sincero, yo deseaba un niño.
  • Pero…
  • Por favor, no me interrumpas, permíteme explicarte. Si, yo deseaba un niño, pero no por las mismas razones que creo que piensas. Cuando no casamos, me propuse tener dos hijos, un niño y una niña y no… no por el hecho de que el varón fuera el mayor. Si, imaginé a un niño que me ayudara a cuidar de su madre, que fuera fuerte de carácter, que compartiera mucho conmigo, pero que fuera capaz de desafiarme por defender a su madre de ser necesario. Un niño que entendiera la severidad de la situación si es que un día llegara yo a faltar y él tuviera que quedarse a cargo. De muchas formas los niños son mas simples, ello me hubiera ayudado a tomar confianza con mas familia. En cambio, una niña es delicada, es blanco de muchas cosas que maneja nuestra comunidad; juega otras cosas, cosas que desconozco y ello me da mucho miedo.
  • Es esa tú molestia?
  • No, no entiendes, soy yo quien falló.
  • Por darme una hija?
  • No, por no estar preparado para tener yo una niña. Ven, te gustaría sentarte aun poco? Recuerdas éste tronco?, esta aquí desde que yo tengo memoria; recuerdas que de jóvenes, cuando regresábamos de la escuela siempre hacíamos aquí una pequeña pausa?
  • Si, el camino siempre se hace largo bajo los rayos del sol.

Es entonces cuando ella se da cuenta de lo mucho que el lugar había cambiado desde entonces; ese viejo camino es el mas cercano a la escuela secundaria, aunque también es el mas incomodo, es por ello que ahora utilizan el nuevo, que aunque rodea un poco, es mas cómodo y también conecta con el poblado vecino.

  • Como te explique, imaginé muchas cosas, solo que el orden no fue el que yo había planeado, así es que tuve que hacer muchos ajustes. Dime, no notas nada diferente?

Ella hace una comparación mental de lo que recordaba de aquel camino con lo que ahora esta viendo, si nota diferencia, pero no entiende a qué se refiere… él le dice “espera un poco”, camina algunos metros y de un naranjo toma uno de sus frutos, regresa y se lo ofrece.

  • Como te dije, es muy dulce…


Es entonces cuando ella cae en la cuenta; la pala, el machete, el morral, las salidas temprano por la mañana, los regresos tarde por las noches. Se levanta de aquel tronco de un salto, va tras él dando de a poco algunos pasos… de pronto lo nota; una columna de árboles que van desde la salida del pueblo y se pierden rumbo a la escuela a lo lejos. Una pequeña lagrima cae por su mejilla y se topa con una sonrisa que también hace acto de presencia.

  • Mi idea era que el niño un día me ayudara a hacer un mejor camino por su hermana y en el proceso para él, pero como te dije, me cambiaron los planes. Por éste camino ella podrá ir y venir a la sombra de éstos árboles, algunos son frutales; el conserje es quien me ayudo a conseguirlos es por eso que lo conozco, espero que con eso responda a la cara de duda que pusiste cuando lo saluda hoy por la mañana, nos quedamos de ver de vez en cuando para que me ayude a podarlos, como recompensa lleva limones y naranjas, no necesita de mi permiso, están a la vista de todos, pero se toma la molestia de pedirme permiso. Lo complicado fue regarlos recién plantados, de ahí en más, fue sencillo.

Aquello distaba mucho de ser sencillo ante los ojos aún atónitos de la mujer.

  • Me imagino a mi hija caminar por éste sendero, tomar algún fruto, sentarse sobre éste tronco, tal cual lo hicimos hace mucho tu y yo, no lo sé, quizá enamorarse y crear bonitos recuerdos ante la sombra que le pueda dar su padre con su trabajo en este viejo camino.

Ella lo abraza, no puede decir nada.

  • Te lo dije muchas veces, me estaba ocupando… hoy te puedo decir abiertamente; las cosas no salieron como yo lo había planeado, pero no hay día en que no te agradezca por darme a mi pequeña; me disculpo, quizá confundiste mi preocupación con indiferencia o no supe bien a bien como manejarlo. Nunca me preocupó por lo que llegaba a decir la gente, pero decidí sonreír nervioso solo para darles algo de gusto y así dejaran de molestar al lograr su objetivo. Si sirve algo de consuelo, doy gracias a Dios que se parezca físicamente a ti, lamentablemente tengo que decirte que ojalá se parezca a mi en el carácter, no lo sé, quizá un día ella también decida plantar un árbol. 








Para algunas personas el entender o sobrellevar las extrañas lecciones que te puede dar la vida es mas complicado que para otras y esta… esta -gracias a Dios- si fue la excepción.

Aquella niña no solo planto un árbol, también se dió el tiempo de llevar de la mano a la escuela a su pequeño hermano que nació mucho tiempo después... el amor siempre rinde frutos.


viernes, 8 de febrero de 2019

El principio del fin...


El creador observa expectante mi reacción; sigo procesando todas las imágenes de ésta y otras vidas... al final, me pregunta “qué has visto?” Y solo atino a contestar “han sido muchas cosas, he estado desde el principio...” él asiente...

Me cuestiona “y ya fue suficiente?”, dudo un poco por mi respuesta, pero atinó a decir “aún hay más?”, me contesta “habrá hasta donde decidas aceptar...” tiemblo al pensar sobre todo lo que falta...

“Fue y será un camino aún más largo, cuento con ese tipo de fortaleza?”, después de un segundo que parecía una eternidad me dice “eres capaz de eso y aún más...”, aprieto la quijada al imaginar todo el dolor por venir...

“Conocerás y verás lo vil que puede ser tu naturaleza y los de tu especie”; no dejo de temblar de pies a cabeza, siento un escalofrío que me recorre más de lo normal, pregunto “valdrá la pena?”, se frota las manos... “eso tú lo decidirás...”

Me armo de valor y asiento, “entonces mándame de una buena vez...”, sorprendido me replica “estás seguro o acaso estás embriagado de adrenalina por todo lo que has visto y sentido?”; froto mi barbilla tratando de discernir entre lo que dice y lo que siento...

“Sería una verdadera pena saber el principio sin darme el tiempo de conocer el final, seré para ti el testigo que necesitas de tu obra”; sonríe sarcásticamente y dice “no sabes de lo que hablas...”, “es probable...”

“Pero no pienso esperar a que nadie me cuenta algo que estuvo al alcance de mis propios ojos; he sido testigo de grandes atrocidades, pero también de acciones dignas de llamarles milagros; el hombre es bueno, solo que interpretaron mal a lo que llamaron libre albedrío... tu más que nadie sabe del alcance de tu creación a la que llamas hombre, sabes de sus fortalezas y debilidades, sabes de sus guerras y de sus artes, de sus groserías y poesías, de su odio y amor... entonces... qué esperas?”

Toma de mi mano y me conduce al abismo, estando en el borde, distingo luces y sombras, ruidos y silencios, con una leve carcajada dice “cumple con tu destino entonces...”, caigo con un vértigo aún peor que el que había sentido un instante antes...

Cuando por fin caigo sobre el suelo, veo desconcertado mi derredor; todo era caos y destrucción, hombres y mujeres clamando por perdón, pero al mismo tiempo golpeando al de a lado por ser a quien Dios viese primero... tomo un pequeñísimo respiro que me quema el pecho, me sofoco, es cuando tomo cuenta de la gravedad de mi decisión, “me habré equivocado?” Me cuestiono... en eso veo en una esquina un niño que desconcertado abraza a un pequeño cachorro, él parece encontrar consuelo en sus brazos, me digo “es por lo que vine”; corro y la muchedumbre me golpea tanto que cada paso que doy parece más doloroso, cuando por fin llego hacia ellos, los abrazo y les pregunto “están bien?”, el niño abre los ojos y medio sonríe, me dice entre dientes “ahora si..”


El cachorro, me mira y se acurruca entre el niño y yo; les abrazo fuertemente y aún temeroso les digo “todo estará bien”; una lagrima cae por mi mejilla, y cierro los ojos mientras abrazo fuertemente a ambos... “gracias Dios...”

Fue entonces cuando sentí la libertad de conocer el Omega...

Soy parte del principio y del fin...

jueves, 22 de noviembre de 2018

No te rindas...



No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.

Mario Benedetti

martes, 18 de septiembre de 2018

En este momento de mi vida...


“En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de un amor y la compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer papas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila. También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No dejar de sorprenderme de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera por aquí. Sólo quiero eso”.

Ángeles Caso 
(Gijón, 16 de julio de 1959)
 escritora, periodista y traductora española.

lunes, 2 de julio de 2018

Creo en el cambio...

Creo firmemente en el cambio; pero no se confundan, este no vendrá por un cambio de gobierno, la victoria o no de una selección nacional o si se dice tal o cual cosa. El verdadero cambio tiene que venir de lo individual hacia lo general; de cada una de las personas con las que convivimos, con las que vivimos, con las que tenemos contacto, desde nosotros mismos.

Siempre hemos tenido la falsa esperanza en figuras que prometen generar un cambio, ya sea como promesa de campaña o como parte de un show mediático que luego da paso a la decepción, haciendo de nosotros mas escépticos de los cambios venideros o de las verdaderas oportunidades de transformación; "esta vez si", "esta es la buena", "hoy nos encontramos mas cerca que nunca" son frases que escuchamos cíclicamente a determinadas fechas o en determinadas ocasiones al año o cierto periodo.

Creo que si bien es cierto los medios actuales están jugando un papel muy importante hoy en día en nuestra sociedad, seguimos cayendo en la falsa idea que todo se dará producto de una grandiosa idea y dejamos la responsabilidad a alguien de ello. El dar o dejar que las decisiones sean tomadas por alguien mas es deslindarnos de la responsabilidad que tenemos nosotros como individuos, como personas, como hijos, padres, hermanos, trabajadores, profesionistas... es decir "ya llego el que se va a echar la bronca" y dar tiempo para recriminar abiertamente el acierto o el error porque es cómodo para nosotros, no?

De hoy en delante tenemos que ver por la actitud y la acción personal y del maravilloso impacto que podemos y debemos tener en los demás, en nuestra sociedad, colonia, economía, en todos y cada unos de los rubros con los cuales tenemos impacto directa o indirectamente. Si trabajamos en conjunto podemos hacer mas y mejores cosas. Si bien es cierto que parte del fallo que tenemos como sociedad es que no sabemos trabajar como equipo, pero date cuenta que todo ello es debido a que al gobierno le gusta y le conviene que así sea; cuando tomas consciencia de ello te das cuenta de que el hecho de que a tu vecino, amigo, socio o conocido le va bien, realmente quiere decir que las oportunidades también se van acercando a tu persona, que es cuestión de que te mantengas en "la jugada" y vigente en lo que hagas o a lo que te dediques, para estar preparado a su arribo. 

Hoy mas que nunca debemos de ser mas participativos, informarnos mejor, buscar áreas de oportunidad, ver en la sociedad el reflejo de lo que queremos ser como personas; busca mejor trabajo si lo que haces no te satisface, no con ello quiero decir que renuncies al que tienes, pero quizá si puedes darle otro enfoque al que tienes, moverte no es malo, quedarse estancado por comodidad... si; si no te gusta lo que ves "píntalo", muévelo o de plano quítalo, todo esto siempre y cuando no afectes a los demás, si vas a quitar la basura del frente de tu casa para echarla con el vecino, entonces no es una solución en si, sino solo la sigues tapando; si quieres una mejor vida ve el modo de generarla, invierte en algún proyecto y ten la paciencia de verlo crecer, las cosas no ocurren porque queramos sino como producto de paciencia, constancia y decisión, Roma no se hizo en un día, sino se fue armando en base a pasos cortos, pero consecutivos; piensa en el bien común y a largo plazo, no temas perder tu tiempo, mas perdemos al no hacerlo absolutamente nada por la apatía que nos aqueja; y por amor De Dios... no dejes la responsabilidad que tienes en tus manos a alguien mas, sé de lo complicado que es fallar y darse cuenta de ello, pero el verdadero aprendizaje viene de los errores, no de los aciertos. Sé que es complicado de entender y mas cuando fuimos adoctrinados para ello, pero el fracaso es un camino mas corto hacia el éxito, aunque suene contradictorio.

Si bien podemos tener victorias propias y ajenas que nos brinden satisfacción a corto plazo, pues entonces aprendamos a disfrutarlas, pero no nos quedemos en ellas; si ayer ganó o no el candidato de tu elección entiende que hoy es Lunes; si hoy Lunes perdió tu selección, no pasa nada, mañana es Martes; da lo mejor de ti cada día de tu vida, así lo de menos será quien nos gobierna, porque caerás en la cuenta de que nadie te gobierna mas que tus propias acciones y que el Presidente en turno, no es mas que el que nosotros -como país- ponemos a administrar los recursos que tu y 120 millones de Mexicanos brindamos al país, con nuestro esfuerzo y dedicación, con nuestro sudor y tiempo. 

Ellos no son la respuesta, la respuesta somos nosotros mismos...

martes, 19 de junio de 2018

Por humanidad...


No puedo explicar la rabia e impotencia que siento al ver imágenes de niños enjaulados como animales después de haber sido separados de sus familiares por las políticas de "cero tolerancia" ante inmigrantes en la frontera con Estados Unidos. Siempre hemos visto imágenes conmovedoras de otras partes del mundo, pensando que esto esta fuera de nuestro alcance, fuera de nuestro impacto social, pero no... esto esta pasando a unos pasos de nuestra frontera con nuestro vecino de mas al norte... 

Qué esta pasando por las mentes, no solo del tipo que dió la orden, sino de todas aquellas personas que la llevan acabo? porque no nada mas la culpa es del "que mata la vaca, sino también del que le agarra la pata", que deshumanizadas personas se han vuelto; quizá tanto horror que han fomentado ellos mismos se ha vuelto en su contra y no les permite ver mas allá del odio que nubla su visión y su sentido común... son niños!

Y este coraje y rabia no nada mas va dirigido contra el gobierno vecino, sino también con el propio, porque independientemente del reclamo antes todas las instancias mundiales sobre derechos humanos, Naciones Unidas y demás, lo primero que deben de hacer es dar atención y ayudar a todas aquellas personas que se ven afectadas por estas políticas de odio, buscar, asesorar y brindar protección, no nada mas a los pequeños, sino a los padres y madres que se ven desprotegidos, detenidos, incomunicados y con el corazón roto por dejar a tanta gente inocente en el camino sin saber exactamente cuál será su destino y futuro.

Hoy, ustedes gobierno -y nosotros como sociedad- tienen la obligación de rescatar a todas esas familias que están siendo atacadas injustamente, porque no se trata de un asunto de inmigrantes, es un asunto de sentido común y de amor por el prójimo, no nada mas hacia el hermano de nación sino a la generación que esta siendo afectada, porque el problema de hoy será el dolor de cabeza del mañana. Se debe de rescatar a todas estas personas que quizá un día se sientan orgullosos del gobierno que los saco de su apuro, de su horror y les trajo de nuevo a la calma que da la familia o prefieran mirar a otro lado y recibir el desprecio de aquellos que se sintieron abandonados... todo esto esta en sus manos y es su elección.

Comprendo claramente la impotencia que han de sentir aquellos que están siendo atacados y que no encuentran ayuda y mucho menos consuelo de quien dicen gobernarlos y que manifiesta la frase "también cuenta", cuando lo que realmente debe de contarse no se dice y no se hace.

Ojalá que alguien tenga algo de sentido común y se le ocurra la brillante idea de hacer lo que le corresponde ante tal atropello.

lunes, 19 de febrero de 2018

Donde menos pensaba…




Donde menos pensaba… 

Hay veces que nos pasamos buscando algo que no hemos perdido, hay otras en que las encuentras sin siquiera buscarlas; yo no sabía exactamente lo que necesitaba, así es que un poco hastiado por la incertidumbre, me di a la tarea de explorar todos los lugares posibles, sin saber exactamente que era, pero con la esperanza de que al verla la reconociera… 

Así es que busque en la noche y en sus locuras, en esa que te lleva a extrañas charlas con desconocidos, en risas y carcajadas con personas que quizá no vuelvas a ver en tu vida, me perdí en las horas subsecuentes que parecen no tener fin hasta que es demasiado tarde, busque en cada minuto y segundo antes de que el Sol apareciera en el horizonte, en ese ligero y extraño momento que fríamente te dice “ya fue suficiente”. 

Busque en la atención e intensión de las personas, en aquellos “te quiero” y “me agradas”, por esa aceptación que a todos nos hace falta; busque en los amigos “para toda la vida” en sus atenciones y desatenciones, en el abrazo sin motivo y en la mano que con cualquier pretexto te estrecha procurando reciprocidad a toda costa. En largas e interminables charlas tratando de darle sentido a cada una de nuestras vidas y en dar solución a todas las incógnitas que nos apremian. 

Busque en el fondo de un vaso, en el humo de un cigarrillo y su danza infinita hacia la nada; busque en el beso furtivo después de una inolvidable velada, busque en la caricia de la persona amada… y busque… 

Después de tanto tiempo, suponía yo, que mi búsqueda había sido ya olvidada, no porque la hubiera encontrado, no porque ya me fuera relevada, quizá si como excusa de no haber encontrado nada; el tiempo y la edad te dan soluciones a preguntas no formuladas y mas dudas sobre las ya acumuladas… 

Y entonces… ocurrió… me hablaste con un ligero y sutil “boom boom”, te vi aparecer en una larga e infinita columna de estrellas, me tomo un pequeño instante reconocerte entre otros luceros mas pequeños, llenaste mis ojos de lagrimas cuando con un ligero estornudo me dijiste “hola” y tomaste mi corazón con tu mano, robaste mis besos e hiciste parte de los míos ahora tus sueños, me despertabas cada mañana con una leve, ligera, pero sincera sonrisa, buscaste en la pelea mi atención a toda costa, con cada entrelazada mirada te fuiste haciendo mi complice; ambos nos respetamos, ambos nos tememos, pero sobre todas las cosas… ambos nos amamos. 

Y quién lo hubiera pensado? siempre estuviste cerca de mi a lo largo de mi vida, en cada día con sus noches, en vasos llenos e incesantes, en chispeantes inauguraciones de pitillos, acompañándome en algunas charlas, acompañándome en algunas quejumbres, buscando el amanecer para su posterior anochecer porque también fuiste mi compañera, no sin pedirlo, no sin quererlo, pero si como un acto divino… porque si, te busque por mucho tiempo, por muchas horas y sus segundos, por cada rincón, y por cada esquina, por cada noche en vela, por cada risa, por cada abrazo, por muchos “estaremos bien” y por muchos “no lo estamos tanto”… pero al final de cuentas te encontré, dónde menos pensaba… en una pequeña estrella alojada en el infinito universo de posibilidades del vientre de tu madre … porque si, tu eres mi hija amada… 

… Te Amo.