No pido mucho de la vida; mis gustos son simples… una taza de café por la mañana, el tiempo necesario para regar el patio mientras camino descalzo sobre la hierba…
Tomar una pequeña siesta mientras escucho música que me ayude a conciliar mis demonios, tomar una ducha lo mas fría posible y “reposar” el baño… beber sorbo a sorbo la vida que me tocó.
Tener el poder de terminar o pausar el trabajo pendiente para poder ver un atardecer; jugar con mi perro, acariciar a mi gato y ver brincar a mi conejo.
Cerrar el día con una buena charla del día a día para después irme con alguien a la cama -no necesariamente tiene que ser la misma persona-, hablar con Dios silenciosamente y pedir que me permita vivir… un día mas.