martes, 3 de marzo de 2026

Música sin prisa...

    Hace días recordaba con algo de nostalgia la simple y sencilla acción de acostarte en tu cama una tarde de verano, con una suave brisa que proviene de la ventana que da a tu patio, con unos leves rayos de Sol que se escapan de entre las hojas de un árbol, mi plena y profunda atención en escuchar la letra de mis canciones favoritas que se reproducen en el walkman.

    No había nada mas que atender, mas que el estar conmigo mismo y con mi música...

    Sé que ahora tenemos "toda" la música del mundo en nuestras manos, simplemente tenemos que abrir el smartphone, ir a nuestra plataforma de música en streaming favorita y "darnos" todo lo que queremos y alcancemos a escuchar.

    Émile Durkheim decía que los rituales son el pegamento de la sociedad, quizá es por ello que hay ciertas cosas que disfrutamos mucho en compañía de alguien mas; al prestar un CD, un cassette, al regalar un mixtape, al recomendar un artista, un género, el charlar sobre tu experiencia en algún evento,  la forma en la que te hace sentir cierta música y demás. Son cosas que ahora ya no tenemos, ya no hacemos... ahora solo escuchamos lo que nuestro algoritmo "personalizado", nos dice que ver o que escuchar. Nos han quitado el placer de compartir.

    Hoy solo escuchamos lo que es tendencia, lo que esta de moda o el artista que "todo" mundo escucha y esta presión nos hace sucumbir ante el caminar de las ovejas, ya no podemos ir en contra de ellas porque sino no somos parte de lo mismo, parte del entorno, nos convertimos en extraños siendo prácticamente los mismos.

    De vez en cuando saco mi iPod, me pongo unos audífonos de diadema, me acuesto en mi cama, dejo el celular de lado, cierro los ojos y pienso que por un momento, solo un momento, no me importa nada mas, que no hay prisa, que no tengo que llegar a ningún lugar...

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