Crecí en una familia donde tenía un ritmo continuo y común... papás salían de Lunes a Viernes de 7 am y regresaban antes de las 3 pm, sábados y domingos eran destinados a descansar y rutinas cotidianas de casa; barrer, trapear, lavar ropa, comer barbacoa o menudo los domingos, ir a misa y visitar a los abuelos.
Un poco contagiado por esa idea siempre me negaba a ir a realizar otro tipo de tareas con los amigos o compañeros de la escuela en los fines de semana. Ojo! siempre disfrute mucho ir a la escuela, pero la consideraba una tarea que disfrutaba, pero tenía un horarios definido y no veía mas allá de ello.
En casa siempre hay cosas que hacer, así es que entre lavar el carro o los carros -en su momento- todo era relax y esperaba con ansias que algunos de mis amigos hicieran plan para salir con ellos o simplemente pasar el rato distrayéndote de la "rutina".
Siempre me llamo la atención cuando en centros comerciales o restaurant's siempre veía a gente trabajando y me preguntaba sobre porque su horario era muy diferente al mío... si el fin de semana era nada mas para descansare, qué hacían trabajando o cuándo eran que descansaban...?
Luego me di cuenta de que el mundo era mas complejo que eso; cada trabajo, cada rutina es mucho muy diferente a la mía y no por ello menos satisfactoria o menos gratificante. Hay gente que se levantaba antes que yo, descansaba un día diferente al mío y su ritmo era completamente ajeno a mi concepto.
Un día, en un fin de semana, en la cual me había encargado un trabajo muy grande en mi trabajo y que era también -de algún modo personal- tuve que desvelarme prácticamente todo el sábado y entregué la encomienda un Domingo en la mañana. Después de que las personas lo recibieron, salí del trabajo a eso de las 6 o 7 am del Domingo; había gente ya barriendo las calles, yo un poco aturdido por la jornada me atreví a pensar "gergas, vayansé a dormir!" cuando realmente el desvelado era yo... el que estaba fuera de horario era yo...
Desde entonces veo las cosas de otra manera; si bien es cierto el trabajo es sagrado y cada quien define el cómo y el por qué lo atiende, también tienes la capacidad de decidir qué es lo que no quieres hacer como lo dice Benedetti en su poema "hombre preso mira a su hijo". Desde entonces, defino qué es lo que merece o vale la pena mi desvelo y mi esfuerzo...
Nadie sabe por lo que uno pasa, mas que uno mismo, así es que decide tus peleas y como las vas a afrontar; sin que nadie te diga, escoge tus batallas y -mas que nada- aprende de ellas, porque nadie las hará por ti y sabrá del empeño que pusiste en ello, así es que disfruta el momento y no pidas admiración y des explicaciones... nadie mas que tú, sabes a quien brindas tu empeño...

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