Hoy es 30 de Abril y me gustaría cambiar un poco la dinámica... hoy no quiero poner mi foto de la infancia, sino hablar de ella.
Hoy quiero celebrar -a mi punto de vista- a la mujer que mas me ha querido...
Fiel a la costumbre de mi familia, los Domingos nos levantábamos muy temprano y después de desayunar, nos arreglarnos e íbamos a misa; nunca he compartido la devoción de mis padres, pero me considero una persona de fe. Supongo que mucho tenía que ver mi edad -en aquellos años- y que en cierta forma es "normal" desafiar los estereotipos.
El trayecto a casa de mis abuelos dista mucho de lo que veo el día de hoy; antes era casi puro desierto, típico de la Región Lagunera, me la pasaba contando postes de luz, o "adivinando" el siguiente paisaje que venía delante; eran aproximadamente 30 minutos (mas o menos), así es que era tiempo suficiente para escuchar a mi mamá platicar de su última lectura, de los pormenores de la semana o simplemente disfrutar del algún cassette o el radio.
En frente de la casa de mis abuelos había 2 grandes pinabetes y nada mas era cuestión de buscar el desocupado en ese día, para posarnos bajo su sombra; mi bisabuelo -que esa es otra historia- siempre esperaba sentado en una vieja silla de madera (que él había fabricado) recargado en la pared, a un lado de un "descorcha latas" que estaba fija en su pared y siempre nos saludaba con el gusto de quien ve a sus hijos regresar a casa. Yo lo saludaba con mucho gusto y recuerdo como su barba me picaba en la mejilla al darle un beso... son cosas que ahora toman mucho sentido ahora que yo también porto algo parecido.
Luego pasaba a la casa de mi bisabuela, que estaba justo a lado de la casa de mi abuela, pero era parte del ritual pasar primero con ella.
Su chimenea lucía una un hilo de humo que corría al cielo, señal de que estaba encendida.
Le daba un beso, un abrazo y fiel a la costumbre de la gente de antes, nos hacía seguirla a la cocina; tomaba una tortilla echa a mano, le ponía sal y nos la daba echa rollo a mi y a mis hermanos... sabía a gloria. Siempre disfrute de el sabor de esas tortillas y por mas que intentaba reproducirlas en casa, nunca supieron igual. Obvio, en algunas ocasiones pedía una de
mas.
Durante años, siempre fue lo mismo... con el tiempo no es que pasara desapercibido todo aquel ritual, solo que -como siempre- uno se acostumbra a lo bueno y lo haces algo común y cotidiano.
El tiempo paso... aquella señora disminuyó su paso, pero eso nunca le prohibió regar sus plantas, ir por el nixtamal a la tortillería y recibir a sus seres queridos en la puerta de su casa con su viejo delantal; siempre secando sus manos, atendiendo los trastes y preguntando si ya habíamos comido algo.
En toda familia siempre hay "recetas secretas", platillos con los que nos deleitan en ciertas fechas especiales; algunos guardados con recelo y que hasta la fecha, siguen siendo todo un misterio... esas tortillas, qué tenían? un día a la distancia, mi mamá me comentó "tu abuela, solo le ponía sal y limón", el secreto había sido revelado, nada que ocultar, nada de especial... solo que en mi mente, aún con sabiendo los ingredientes, ella le ponía amor a cada taco que me daba al llegar.
Te Amo Abuela, donde quiera que estés, aquí tienes un hijo que siempre te va a extrañar...
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