viernes, 1 de febrero de 2013

Por si las dudas...

Quizá es tarde para decir que no creí en la "predicción de los Mayas" o al menos en la interpretación que mucha gente le quiso dar como el anunciado "fin del Mundo", sé que es tarde por que muchos dirán "pues claro, como no se acabo, todo mundo ahora no lo creyó desde un principio", la verdad es que tuve muchas platicas al respecto, vi muchos documentales, no todos tan chafas, algunos con mucha información y gentes preparadas hablando sobre el tema.

Parte de mi incredulidad se debía a que somos tan poca cosa a nivel Universal, que la verdad no creo que estemos agendados en un complot Galáctico, simplemente las cosas ocurrirían y quizá ni nos daríamos cuenta, el Universo es tan basto en dimensiones que nuestra cabeza no alcanza a percibir ni una pequeña fracción de el. 

Mucha gente quizá hizo su "Agosto", quizá no, no soy quien para juzgar eso, simplemente digo que cada quien lo tomo como mejor le pareció. Todo mundo necesita un pretexto para realizar cosas trascendentes en su vida, no todos necesitamos un señalamiento de "Salida" para iniciar carreras, pero quizá otros si, cada quien tomo las cosas como mejor la pareció -insisto-.

Yo escuche, opine y calle lo que tenía que escuchar, opinar y callar, no es necesario que caigamos en discusiones bobas sino creemos en ellas, es mejor poner atención en las reacciones de las personas. Uno nunca sabe el poder que genera el arrepentimiento en las personas, es mejor dejar que avancen a su ritmo a pesar de que siempre se arrepientan de último minuto, cuando todo esta "acabado", es mejor un poco de nada que nada en sí.

Era un Jueves por la noche, el clima estaba mas feroz que otros días, pero habíamos de cumplir con nuestra misión de cada Jueves. Improvisamos una especie de posada sin título, buscamos -como buenos Mexicanos- un pretexto innecesario para seguir haciendo lo que haríamos a pesar de carecer de el, disfrutar de la compañía del buen amigo...

Esa noche nos lucimos como pocas veces, compramos en exceso comida, bebida y uno que otro vicio -si como no!- aguantamos las inclemencias del clima y buscamos un ambiente que nos permitiera dar gracias por todo un año de convivencia, de luchas individuales, de peleas colectivas y fiestas en soledad. Nos permitimos disfrutar del frío y peleamos cada uno de nosotros por permanecer en un buen estado de ánimo a pesar del temblar de nuestras piernas y el entumecimiento de nuestros cachetes, reímos, nos carcajeamos y callamos quejas.

Faltaban pocos minutos para que acabara ese día... el silencio se hizo de pronto, me levante de mi silla y solamente dije a mis amigos presentes: 

"No creo en el fin del Mundo, pero por si las dudas... fue un placer haberlos conocido y haber tenido esta grandiosa aventura a su lado". 

Todos nos saludamos y nos dimos un fuerte abrazo, quizá inconscientemente debajo de nuestra gran mascara de "yo todo lo puedo" en realidad siempre hemos tenido miedo a algo, no precisamente al fin del Mundo, pero si a las cosas que ocurren afuera y de las cuales no tenemos ningún tipo de control. El frío nos hizo sensibles a entendernos débiles e indefensos...

Como sea -ya nos dimos cuenta- el Mundo no acabo, pero quizá si sea el inicio de una nueva era, una que nos permita ser mas libres de inconsciencias y nos libere de nuestros miedos.

Como sea... por sí las dudas, ha sido un placer y lo seguirá siendo, al menos hasta el día de hoy...

jueves, 17 de enero de 2013

Escribo.

Escribo.


Valgo poco si no escribo. Puede que lo haga bien o mal, ¿pero qué importa eso? Si sólo junto y ordeno palabras para comunicarme en una charla banal, para contribuir al ruido de ambiente, si las entrego vía mail para obtener a final de mes un sueldo con el que mantener la rutina cómoda y feliz con la que me envuelvo. Si no escupo y arrojo palabras hasta escucharme bien, hasta oír mi propia voz con claridad (que es ésta, no la otra). Si no escribo, entonces soy sólo yo en casa, yo con amigos, yo en el trabajo, yo durmiendo. Solo quedan memorias defectuosas, días que se confunden con otros, meses de límites borrosos, años que se sobreescriben sobre el anterior. Yo en distintos escenarios, situaciones sociales, la yo que ven los demás, si es que ellos, alguien, me recuerda.


Si no escribo, los pensamientos, las reflexiones, la belleza que encuentro en las cosas, la amargura y la tristeza de comprender, los ojos prendidos un instante de lo que me rodea, el vértigo de adivinar el interior de otro mientras me habla -a veces sólo un segundo-, la luz, los días, la percepción del tiempo, el momento en el que levanto los ojos de un libro y miro al frente sin mirar, sólo pensando. Si no escribo, no son más que sinapsis cerebrales, reacciones químicas que nacen y mueren y desaparecen sin haber siquiera existido porque nadie las supo y ni siquiera rozaron la memoria. Si no escribo, no queda nada, poco valgo. Puedo hacerlo bien o mal, ¿pero qué importa eso? Escribo y soy yo.

Carmen Pacheco 
http://carmenpacheco.es

viernes, 17 de agosto de 2012

Tú eres mi Marido...


Tú eres mi Marido.

Tú eres mi marido y yo soy tu mujer. 
Tú eres mi hermana y yo soy tu hermano.
Tú eres mi madre y yo soy tu hijo.
Los dos somos nada más uno.
Tú te abres y yo te penetro.
Tú eres María y yo soy José.
Tú me abrazas y yo te envuelvo.
Tú eres mi sangre y yo soy tu piel.
Carmen y Rosa, Berta y Beatriz,
Carlos y Pedro, Jorge, Rubén,
tú eres el vaso, el agua, la piedra,
el carbón, el vinagre, la miel,

yo soy tu boca, tu mano, tu ombligo,
tu oreja, tu lengua, tu uña, tu pie.

Los dos somos nada más uno,
somos qué, cuándo, quién.

Tú eres mi hija, mi nieta, mi extraña.
Yo soy tu marido, tú eres mi mujer.


Jaime Sabínes.

jueves, 16 de agosto de 2012

Como criar hijos delincuentes:


Como criar hijos delincuentes:
  1. De a su hijo todo lo que pida. Pensará que tiene derecho a obtener todo lo que desee
  2. Ríase cuando su hijo diga malas palabras. Crecerá pensando que el ser irrespetuoso es divertido.
  3. Jamás reprenda a su hijo por su mal comportamiento. Crecerá pensando que no existen reglas en la sociedad.
  4. Recoja todo lo que su hijo desordene. Crecerá creyendo que otros deben de hacerse cargo de sus responsabilidades.
  5. Permítale ver cualquier programa en la televisión. Crecerá creyendo que no hay diferencia entre ser niño y ser adulto.
  6. Dé a su hijo todo el dinero que pida. Crecerá pensando que obtener dinero es fácil y no dudará robar para conseguirlo.
  7. Póngase siempre de parte de él, contra vecinos, maestros, policías. Creerá que lo que él hace siempre está bien y son los otros los que están mal.

"Siguiendo estas instrucciones le garantizamos que su hijo será un delincuente y nosotros tendremos una celda lista para él" 

Departamento de polícia de Houston, Texas.

jueves, 2 de agosto de 2012

Nos Robaron el Oro...


No sé... a raíz de que -Gracias a Dios- se ganó la plata en clavados sincronizados por parte de la "chicas" en Londres 2012 desde la plataforma de los 10 mts. me di cuenta de que algo andaba mal... pero no entiendo... no debimos de haber ganado la Plata sino el Oro.

Y es que los Mexicanos de un tiempo para acá han tenido excelentes participaciones en la disciplina, algun@s de ell@s bastante destacados.

¿Apoco no...?

Para muestra tenemos que no hace falta mas que el "virtual" Presidente de México @EPN tenga una "ligera" equivocación para que todo el Mundo se "clave" en ello y le haga mofa.

Por favor... denle chance, el pobre hombre, esta tratando -por todos los medios posibles- de hacerse presente y ganar algo de la simpatía de todos ustedes, tomen eso en cuenta... no hay que ser.


Si hemos permitido peores y fatales errores, pues, qué mas da una pequeña falla al confundir a Paola EspinoSa con Alejandra Orozco y felicitar a Paola Orozco y a Alejandra EspinoSa. Ni que muchos de ustedes no hayan escrito Espinoza y no Espinosa al intentarle hacerle mofa a @EPN.

Digo, la verdad es que no soy fan de el, pero creo que hay mejores cosas - y mas importantes - que podemos atender en éstos momentos.

Ya basta te tanta "clavades", concentrémonos en la carrera de fondo en la que vamos a participar y que esta por comenzar.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Con 3 pesos de mas en la bolsa...

Llego a la tienda... siempre traigo cosas en la cabeza, mi mente siempre esta teniendo charlas amenas consigo misma, nada del otro Mundo; algunas son algo acaloradas, otras no tanto, mas bien, manejan cuestiones de estrategias, siempre hay que ser correctos en como exponemos las cosas, para llevar un mensaje adecuado a un buen termino. En fin, entre tanta charla, solo queda un pequeño espacio de atención para no sufrir ningún accidente, lo suficiente para voltear a ambos lados de la calle cuando la cruzo, determinar la velocidad de los vehículos que vienen en mi dirección y reaccionar si necesito o no correr, o si de plano puedo ir tranquilamente disfrutando de mis diarreas mentales.

Mientras voy entrando a la tienda, veo como un par de niños salen corriendo, es una pequeña parejita, supongo que son hermanos o quizá hasta primos; es difícil que dos niños tan pequeños y desconocidos se lleven tan bien en el poco tiempo que tienen en una tienda para conocerse. Corren hacia un pequeño vehículo móvil, digo móvil porque se mueve, no tanto porque avance, es uno de esos que le depositas algunos pesos y un sin-fin de luces enciende al compás de alguna canción infantil con tinte caricaturesco, mientras que sube o baja con los niños encima simulando el andar por las calles.

Al parecer su mamá sale algo apurada tras ellos, quizá se le perdieron un poco de su vista e intuitivamente sabe donde encontrarlos, ¿apoco no nos conocen bien nuestras madres desde pequeños? 

Uno de ellos ya estaba haciendo un esfuerzo por subir (el varón) y la niña comparte sonrisas con el, alguien dice "yo primero" pero no alcanzo a distinguir de quien es la voz, todo pasa demasiado rápido y me distraigo un poco viendo mi imagen en un monitor de seguridad que esta justamente cruzando la entrada. 

La madre camina con algo de prisa hacia ellos y les advierte que no se van a subir, quizá un poco apurada porque se le perdieron de vista, quizá porque dejo a alguno de los empleados en el mostrador con algún encargo de un medicamento o de X producto. Los recoge y los lleva con ella.

Yo sigo mi rutina diaria, voy al mismo estante, recojo el mismo refresco y las mismas frituras que habitualmente como, seguramente hasta ya saben que es lo que compro y a que hora lo hago los empleados de la tienda, no me importa, quizá soy un animal de costumbres mas de lo que me gusta reconocer. 

Al llegar a la caja, hay gente delante de mi; yo volteo de reojo y aún puedo ver la imagen en mi cabeza de la emoción en la cara de los dos niños, busco en mi pantalón dinero para pagar lo que voy a comprar, lógico, si me alcanza para lo que llevo, pero aún mejor, parece que me sobra algo de feria para algo mas. Busco de nuevo la maquina aquella con mis ojos, intento ver el pequeño anuncio de la cantidad de monedas que necesito para poder echarla a andar, ¡genial!, si completo, ahora busco si en la fila están los niños y su madre. Me pregunto, ¿no se molestará la señora si los subo al juego? pienso que no tiene porque, pero también entiendo que en un Mundo tan complicado como en el que vivimos todo es extraño y nada es sencillo. Lamentablemente no están, supongo que aún siguen comprando algún producto; camino hacia la salida pero mi paso es lento, lo suficiente como para que ellos puedan salir corriendo nuevamente a la máquina y yo pueda ayudarlos ahora a subir... no lo hacen, fuera de la tienda me hago un poco "loco" con el ticket que me dieron por mi compra, pero los niños siguen sin aparecer, me cuestiono si debo de entrar a buscarlos, pero también entiendo que sería demasiado "sospechoso" y no me gustaría provocar algún tipo de miedo, me retiro lentamente con la fe de que si volteo sobre mi hombro escucharé de nuevo su sonrisa y sus pasos pequeños pero presurosos de nuevo hacia la máquina aquella... no, no pasa nada.

Sigo mi rutina de regreso, me cuestiono sobre si hice bien o si hice mal al no haberlos buscado... me inquieto un poco. Supongo que ellos pueden vivir sin subirse al juego, son niños fuertes y entre tantas cosas que tienen que ver, la desilusión de no haber subido al juego pasará pronto, pero yo no soy igual, yo no soy tan fuerte como esos niños, yo... no sé si pueda vivir con esos 3 pesos de mas en mi bolsa.